Himno de Puerto Rico
Posted on Noviembre 24th, 2009 in General | No Comments »
“La Borinqueña” es el himno Nacional del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Nació de una danza escrita por el catalán Félix Astol Artés en el año 1867. Muchos afirman que fue el sangermeño Francisco Ramírez Ortiz quien escribió la melodía, pero no hay documento oficial que lo señale a él como el autor de la misma.
Un año después, la poetisa Lola Rodríguez de Tió escribió una letra revolucionaria que se relacionaba con la época política que vivía la Isla de Puerto Rico. Con el cambio de soberanía en el 1898, Manuel Fernádez Juncos escribe la letra que hoy conocemos. En el 1922, Luis R. Miranda, Director de la Banda del Regimiento de la 65 de Infantería, adaptó la danza para ser usada como marcha oficial del Regimiento.
Cuando en el 1952 se fue a proclamar la Constitución de Puerto Rico, se convocó a un certamen para escoger la letra y la música del himno. Dicho certamen fue declarado desierto por inadecuado y el arreglo de Miranda junto con la letra de Fernández Juncos se convirtieron oficialmente en el himno de Puerto Rico el 24 de julio de 1952.
El himno, literal y musicalmente, constituye una expresión emotiva y solemne de los sentiemientos que surgen del concepto patria.
Himno oficial del Estado Libre Asociado de Puerto Rico
(Letra de Manuel Fernández Juncos, 1903)
La tierra de Borinquen
donde he nacido yo,
es un jardín florido
de mágico primor.
Un cielo siempre nítido
le sirve de dosel
y dan arrullos plácidos
las olas a sus pies.
Cuando a sus playas llegó Colón;
Exclamó lleno de admiración:
“Oh!, oh!, oh!, ésta es la linda
tierra que busco yo”.
Es Borinquen la hija,
la hija del mar y el sol,
del mar y el sol,
del mar y el sol,
del mar y el sol,
del mar y el sol.
Versión revolucionaria original
(Letra de Lola Rodríguez de Tió, 1868)
¡Despierta, borinqueño
que han dado la señal!
¡Despierta de ese sueño
que es hora de luchar!
A ese llamar patriótico
¿no arde tu corazón?
¡Ven! Nos será simpático
el ruido del cañón.
Mira, ya el cubano
libre será;
le dará el machete
su libertad…
le dará el machete
su libertad.
Ya el tambor guerrero
dice en su son,
que es la manigua el sitio,
el sitio de la reunión,
de la reunión…
de la reunión.
El Grito de Lares
se ha de repetir,
y entonces sabremos
vencer o morir.
Bellísima Borinquén,
a Cuba hay que seguir;
tú tienes bravos hijos
que quieren combatir.
ya por más tiempo impávido
no podemos estar,
ya no queremos, tímidos
dejarnos subyugar.
Nosotros queremos
ser libre ya,
y nuestro machete
afilado está.
y nuestro machete
afilado está.
¿Por qué, entonces, nosotros
hemos de estar,
tan dormidos y sordos
y sordos a esa señal?
a esa señal, a esa señal?
No hay que temer, riqueños
al ruido del cañón,
que salvar a la patria
es deber del corazón!
ya no queremos déspotas,
caiga el tirano ya,
las mujeres indómitas
también sabrán luchar.
Nosotros queremos
la libertad,
y nuestros machetes
nos la darán…
y nuestro machete
nos la dará…
Vámonos, borinqueños,
vámonos ya,
que nos espera ansiosa,
ansiosa la libertad.
¡La libertad, la libertad!